VOLUMEN: VI NÚMERO: 16

 

PSICOLOGIA DE L’ADDICCIÓ

 

Mª. Teresa Cortés i Lluís Mayor.

Col·lecció: Educació. Materials 52. Universitat de València (2002).

ISBN: 84-370-5326-9

 

La “Psicologia de l’Addicció” es un libro de texto editado por dos profesores universitarios doctores en Psicología, Mª Teresa Cortés y Lluís Mayor, que imparten actualmente docencia en sobre dicha temática en la Universitat de València, en el cual colaboran otros profesionales.

Se trata de un manual escrito en lengua catalana que proporciona al lector los conocimientos más elementales para la comprensión de la complejidad del fenómeno de la adicción desde el ámbito de la Psicología, haciendo continua referencia a los procesos psicológicos básicos implicados (motivación, emoción, aprendizaje, etc.), aunque los autores mantienen que un estudio en profundidad de dicho fenómeno requiere la adopción de una perspectiva biopsicosocial, con carácter multidisciplinar y sin obviar la repercusión social que conlleva.

El manual consta de once capítulos a través de los cuales el lector puede ir comprendiendo y profundizando en la complejidad del proceso adictivo. Desde su inicio podemos apreciar el carácter didáctico de la exposición del contenido, dedicando los tres primeros capítulos a la definición y precisión terminológica y conceptual, a la descripción de los principales hitos históricos y de los modelos teóricos sobre drogrodependencias. En los capítulos 4, 5, 6, 7 y 8 se aborda el carácter dinámico del proceso adictivo (inicio, mantenimiento y cambio). Si bien la mayor parte de este manual trata sobre las drogodependencias, en los capítulos 9 y 10 se expone cuatro tipos de “adicciones sin drogas” o adicciones psicológicas: adicción al juego, adicción a la comida (sobreingesta compulsiva), adicción a Internet y adicción a las compras. Por último, el capítulo 11 proporciona al lector información relativa a las principales bases de datos sobre adicciones, revistas especializadas, instituciones, etc. a las que puede acceder a través de Internet.

A continuación realizaremos un recorrido más detallado del contenido de la obra.

En este sentido, en el Capítulo 1. “La Psicologia de l’Addicció” podemos distinguir entre dos modalidades de adicción: la adicción referida al consumo de sustancias (drogodependencias) y la adicción a la realización de cierto tipo de conductas o actividades (juego patológico, internet, sexo, trabajo, ejercicio físico, etc.), que es abordada en los capítulos 9 y10 del manual. Sin embargo, a pesar de esta subdivisión, los autores consideran que las conductas adictivas comparten los siguientes aspectos:

-Los procesos biológicos implicados.

-El aprendizaje y la característica de focalización cognitiva.

-El curso discontinuo de su evolución.

-La frecuente pérdida de control.

-La búsqueda de gratificación inmediata.

-La alta tasa de recaídas.

En el Capítulo 2. “Precisions conceptuals i terminològiques”, los autores evidencian la necesidad de mantener una nomenclatura consensuada, así como la dificultad de ofrecer una de definición sobre las “drogas”, por el tamiz sociocultural que califica qué sustancias son o no consideradas bajo la etiqueta de drogas. En cualquier caso, se mantiene una triple perspectiva, que tiene en cuenta los aspectos neurológicos, psicológicos y antropológico-sociales. Dicha precisión también es necesaria en los términos abordados: uso, abuso y dependencia, en relación con el desarrollo de la adicción; la tolerancia y sus tipos, el síndrome de abstinencia, poliadicción, sinergia y antagonismo, referidos a la sustancia; la motivación, la desintoxicación, la deshabituación, la reinserción, el abandono, la caída y la recaída, respecto al tratamiento de las adicciones. En general, se recurre a las clasificaciones diagnósticas del DSM-IV (1995) y CIE-10 (1992) para conseguir el consenso de las definiciones. Por último, también se discute las clásicas clasificaciones sobre las drogas: por su origen; tipo de dependencia (psicológica y/o física); drogas duras/blandas, drogas legales/ilegales (clasificación sociológica); por sus efectos (clasificaciones clínicas), etc.

En el Capítulo 3. “Evolució històrica i models en drogodependències” podemos realizar

un recorrido histórico (final de la Guerra Civil hasta la década de los 90) sobre las fluctuaciones acontecidas en torno a la consideración de las drogodependencias en España. En un segundo apartado los autores describen distintos modelos teóricos (jurídico, médico/sanitario/enfermedad, sociológico, sociocultural, psicológico/psicosocial) que abordan la problemática de la drogodependencia haciendo énfasis en uno de los elementos que conforman la conducta adictiva: la sustancia, el consumidor o el contexto. Al respecto, los autores advierten sobre la necesidad de evitar posturas reduccionistas en el estudio de la adicción, si bien es cierto que la tendencia actual es la adopción de una perspectiva multidimensional e interdisciplinar, dada la complejidad de dicho fenómeno. Un ejemplo de la tendencia global e integradora es el Modelo Multidimensional y Sistémico de Mayor-Sánchez (1995).

En los capítulos 4, 5, 6, 7 y 8 los autores describen el carácter dinámico del proceso adictivo en la siguiente secuencia longitudinal: inicio, mantenimiento y cambio de una conducta adictiva (drogodependencias). Debemos tener presente en todo momento que los motivos de inicio en el consumo de drogas no tienen por qué ser los mismos que aquellos que la mantienen y, a su vez, estos pueden ser diferentes a los motivos que conllevan al cambio o a dejar de ingerir una sustancia. Por otra parte, en dichos procesos también se detallan los diversos factores de riesgo implicados en relación a los tres elementos básicos: la sustancia, el consumidor y el contexto. En el Capítulo 4. “Processos d’adquisició”, los autores aportan una clasificación adaptada de los factores de riesgo (Dembo, Blount, Schmeidler y Burgos, 1985, 1986) que consta de cuatro dimensiones: Dimensión personal (características personales, estatus socioeconómico, historia previa de consumo y conducta antisocial); Dimensión intrapersonal (factores biológicos e identidad personal: factores motivacionales y afectivos, factores de personalidad, curiosidad, autocontrol, autoestima, valores, actitudes, etc.); Dimensión interpersonal -entorno microsocial- (factores familiares, ocupacionales, escolares, grupales y de relación) y Dimensión ambiental -entorno macrosocial- (la oferta y la disponibilidad de drogas, el sistema de valores,  modelos sociales, ausencia de una educación para la salud, subculturas de la droga, sanciones sociales y penales, etc.). Este capítulo culmina con un modelo que integra los factores de inicio en el consumo de sustancias (Froján, Hernández y Santacreu, 1992).

En el Capítulo 5. “Processos de transició i manteniment”, se aborda los factores que facilitan el mantenimiento del consumo de sustancia, destacando los siguientes: Neurobiológicos  (las drogas como reforzadores, el sistema cerebral de recompensa, el papel de la dopamina en el refuerzo); Aprendizaje, destacando el condicionamiento clásico o  aprendizaje por señales, relacionado con la tolerancia, el síndrome de abstinencia y el craving; el aprendizaje operante o instrumental (reforzamiento positivo y negativo); la teoría del proceso oponente de la motivación adquirida; aprendizaje vicario o por modelado; Cognitivos y Personalidad. De manera similar al capítulo anterior, éste finaliza también con la exposición del modelo teórico de Santacreu, Froján y Hernández (1992), que integra los factores responsables del mantenimiento del consumo, enfatizando el carácter funcional de la respuesta de consumo de sustancias psicoactivas.

El Capítulo 6. “Processos de canvi. La prevenció”, hace referencia al conjunto de estrategias de intervención encaminadas a que las personas aprendan a enfrentarse y decidir ante la oferta de drogas de forma autónoma y con una actitud crítica. Los autores exponen la evolución histórica de la prevención en el abuso de las drogas en el contexto español desde los años 70 hasta los años 90, a partir de las actuaciones realizadas en diversos ámbitos: escolar, comunitario, sanitario, laboral y medios de comunicación; así como en sus diversas modalidades (prevención específica o inespecífica), niveles (prevención primaria, prevención secundaria y prevención terciaria) y estrategias considerados en los programas de prevención elaborados (informativa, formativa y oferta de alternativas). Este capítulo concluye con los diversos aspectos a tener en cuenta en la planificación de un programa de prevención según el Plan Nacional Sobre Drogodependencias, PNSD (1997).

En el Capítulo 7. “El procés de canvi. Programes i tècniques aplicades, el proceso de cambio se focaliza en el sujeto adicto que realiza varios intentos para eliminar o disminuir el consumo de sustancias. En este proceso se considera dos aspectos: el compromiso del cambio o autocambio (por uno mismo o con ayuda de un tratamiento) y el mantenimiento del mismo, si bien este capítulo se dedica al primer aspecto. El proceso de autocambio se describe siguiendo el modelo de Prochaska y DiClemente (1983), describiendo los factores que influyen en el cambio de cualquier conducta adictiva (por uno mismo o con ayuda profesional). Los elementos más importantes del modelo son: las fases o estadios, los procesos y los niveles. El modelo concibe el cambio como un proceso que pasa por distintas fases temporales en las que se aprecia la modificación de la conducta adictiva: precontemplación, contemplación, preparación, actuación o acción, mantenimiento del cambio y finalización (extinción de la conducta adictiva). A pesar del carácter lineal del modelo, el patrón de cambio del adicto suele ser cíclico hasta llegar a la última fase, finalización, si bien no siempre es posible. Además de las fases (dimensión temporal), también cuenta con una serie de procesos que describen cómo ocurre dicho cambio a través del tiempo, focalizando el interés en diez procesos básicos, que a su vez están asociados a diversas estrategias de intervención que facilitan el proceso de cambio. Por último, los niveles se centran en averiguar cuáles son problemas psicológicos responsables de la conducta aditiva para trabajar en ellos y así conseguir abandonar la adicción. Se distinguen 5 niveles: síntoma/situación; cogniciones desadaptativas; conflictos interpersonales actuales; conflictos familia/sistemas y conflictos interpersonales.

En cuanto a los programas y técnicas aplicadas para conseguir el cambio, en primer lugar debe realizarse una evaluación multidimensional de la conducta adictiva que permita concretar los objetivos a conseguir. Se muestran diversos instrumentos de evaluación (entrevista ASI; entrevista clínico conductal –Graña, 1984-; URICA; BD-AH; DTCQ; CAGE; MALT; DSM-IV, etc.). A continuación se describen distintos programas de intervención asistencial (desintoxicación; deshabituación; tratamiento ambulatorio; reducción de daños) y las principales técnicas psicológicas utilizadas (contratos terapéuticos; confrontación; entrevista motivacional; terapia grupal; terapia familiar, etc.). El capítulo finaliza con la sugerencia de realizar programas individualizados que se adapten a las necesidades y las circunstancias acontecidas a lo largo del proceso de cambio del individuo.

El Capítulo 8. “Manteniment del canvi terapèutic”, aborda dos de los aspectos implicados en el proceso del mantenimiento del cambio: el abandono al tratamiento y la recaída. El abandono del tratamiento es un fenómeno característico de cualquier tipo de terapia. Se describen diversos criterios para definir qué es un abandono: temporal (Carig y Olson, 1988) o por la consecución de número de objetivos (Cortés y Sellés, 1996; Cortés, 1997). Por otra parte, la investigación apunta que son diversas las variables responsables del abandono, que giran en torno al propio sujeto dependiente, tratamiento y/o terapeuta (Cortés, 1996). En cuanto a la recaída en la conducta adictiva, podemos apreciar la evolución histórica que ha experimentado la concepción del término recaída. En los años 70, desde el modelo médico, se concebía la recaída como un fenómeno inherente en la propia conducta adictiva y en la que poco se podía hacer para evitar su aparición, a excepción de mantenerse abstinente. En este sentido, el sujeto era una víctima. Por el contrario, a partir de los años 80 surgieron los primeros modelos cognitivos-conductuales, opuestos al modelo médico imperante hasta el momento, que proponían la prevención de la recaída. Ésta se definía no sólo como la vuelta al consumo sino que abarcaba también los procesos de decisión del sujeto, que era ahora concebido como un sujeto activo y no como un sujeto pasivo o víctima.  Los planteamientos actuales sustituyen el término recaída por la denominación de “incumplimiento de propósitos”, aplicable a cualquier tipo de conducta, bajo una perspectiva biopsicosocial, que hace referencia al incumplimiento de cualquiera de los objetivos planificados durante la intervención terapéutica. Desde esta nueva concepción se enfatiza la necesidad del aprendizaje de técnicas que ayudan a aumentar el autocontrol del sujeto ante situaciones de riesgo o amenaza. Para finalizar, se exponen varios modelos teóricos de evaluación de las recaídas, desarrollando el modelo de prevención de recaídas de Marlatt y Gordon (1984), aplicado tanto en el área de las adicciones como en otros trastornos (implusividad, agresión, juego patológico, etc.).

En los capítulos 9 y 10 se aborda un segundo grupo de adicciones denominadas “adicciones sin drogas”. En el Capítulo 9. “L’addicció al joc”, la conducta patológica de la adicción al juego se consideró como un trastorno de control de la impulsividad en el DSM-III (APA, 1980), y que sigue manteniéndose actualmente en el DSM-IV (APA, 1995). Sin embargo, a pesar de considerar la impulsividad como un proceso regulador en dicho trastorno, el modelo de la adicción al juego es el más utilizado para explicarlo científicamente; por otra parte, también es clasificado dentro de la categoría de los trastornos obsesivo-compulsivos. Entre los factores responsables de la predisposición y el mantenimiento del juego patológico destacan los siguientes factores: biológicos (interacción entre tres tipos de neurotransmisores: 5-HT, NE y DA); psicológicos (pérdida del control del impulso; nivel de activación; búsqueda de sensaciones; estilo cognitivo; locus de control y conductas de riesgo, etc.) y sociológicos (interacción con el entorno). En cuanto a la intervención sobre este tipo de trastorno, se enfatiza la necesidad de realizar un diagnóstico fiable que guíe un tratamiento eficaz, de carácter similar, en general, a los aplicados en los trastornos adictivos.

En el Capítulo 10. “Altres coductes addictives” se expone otros tipos de adicciones sin drogas: a la comida, a Internet y a las compras. Dichas adicciones comparten muchas características con las drogodependencias, así como algunas propias, como es el hecho de presentar una mayor motivación en el inicio del tratamiento (Echeburúa, 1999). Respecto al primer tipo de adicción, en un principio la investigación sobre la adicción a la comida (sobreingesta compulsiva) ha ido ligada al campo de la obesidad y la bulimia, siendo actualmente considerada como un trastorno con características similares a los trastornos adictivos. Sin embargo, no aparece como un trastorno específico en las clasificaciones diagnósticas más utilizadas, sino que se encuentra formando parte de otros dos trastornos, la anorexia y la bulimia, con el nombre de hiperfagia en otras alteraciones psicológicas en el CIE-10 y como trastorno de la ingesta voraz en el DSM-IV. Algunos autores establecen diferencias entre la sobreingesta compulsiva, la bulimia y la obesidad (Saldaña, 1994). En este caso, el modelo más utilizado es la teoría de la restricción alimenticia (Herman y Polivy, 1980). La intervención debe presentar un carácter multidisciplinar en el que se combine la aplicación de técnicas psicoterapéuticas con el tratamiento farmacológico.

De forma similar, la adicción a Internet tampoco tiene una categoría diagnóstica específica que la identifique, si bien comparte las características de cualquier tipo de adicción. Los investigadores tienen dificultades para distinguir entre un uso normal y un uso patológico de Internet, aunque existe un consenso en las consecuencias derivadas del abuso del mismo. Ante la falta de acuerdo de cuáles son los criterios que permiten confirmar dicha adicción, los autores proponen numerosas clasificaciones sobre variables de vulnerabilidad y tipologías de adictos a Internet. Entre éstas, Estallo (1997) propone una serie de criterios diagnósticos de dicha adicción a partir de los criterios de dependencia de sustancias establecidos por el DSM-IV.  Por otra parte, la intervención en este caso debe plantearse en términos de moderación y control en el uso de Internet, puesto que su utilización presenta ventajas al usuario.

En el último tipo de adicciones, la adicción a las compras, tampoco existe una categoría diagnóstica propia, ni en el DSM-IV ni en el CIE-10. Como consecuencia, se ha incluido dentro de la categoría de los trastornos de ánimo, los trastornos obsesivo-compulsivos o en los trastornos del control de la impulsividad. De forma similar a la adicción a la comida, los criterios que identifican la adicción a las compras se basan en la categoría de abuso de sustancias (DSM-IV), haciendo énfasis en las consecuencias perniciosas que se derivan. La intervención debe combinar la medicación con la psicoterapia.

En este tipo de adicciones debe tenerse en cuenta la posible concurrencia de otros trastornos, incluso de otro tipo de adicciones, o problemas psicológicos que estén a la base de esta adicción, y que puedan requerir tratamiento previo. Además, también sería útil orientar la intervención hacia la reorganización del sistema de vida personal.

Y, para finalizar, en el Capítulo 11. “Documentació sobre addiccions en Internet”, los autores nos ofrecen una guía de las principales direcciones para acceder a la documentación en Internet sobre adicciones. En este sentido podemos diferenciar dos tipos de bases de datos: a) información científica y b) recursos disponibles. En la base de datos de acceso a la información científica, destacan diversas fuentes genéricas de carácter multidisciplinar que permiten obtener información científica sobre las drogodependencias y otros aspectos relacionados: Plan Nacional Sobre Drogodependencias (PNSD); Fundación de Ayuda Contra la Drogadicción (FAD); Centro de Documentación de Drogodependencias del Gobierno Vasco (CDD); Idea-Prevención; Instituto de Estudio de las Adicciones (IEA) e Instituto de Tratamiento y Análisis de las Dependencias (INSTAD). Respecto a la segundo tipo de base de datos, recursos disponibles, podemos hallar información sobre centros, actividades y recursos en materia de drogodependencias. Por ejemplo, Unión Española de Asociaciones de Asistencia al Drogodependiente (UNAD); PNSD; Fundación Instituto Espiral, etc.

Además, también podemos acceder a revistas especializadas en materia de drogodependencias de forma electrónica, entre éstas: Revista ABSTEMIA, Revista de Toxicomanía (RET); Revista Intercambio; Boletín GIG; Revista ITACA, etc.; así como otro tipo de material como monografías, vídeos, catálogo de publicaciones, libros, etc. Los autores del manual detallan las direcciones electrónicas de las bases de datos, revistas y otros materiales, tanto en lengua castellana como en otras lenguas.

Por último, también recogen información sobre actividades de formación genérica y especializada en drogodependencias, dirigido a una gran diversidad de público (voluntarios, padres, profesionales, estudiantes, educadores, generales, etc.), que emanan de instituciones públicas y privadas. En la formación genérica o no especializada destaca la formación en materia de prevención y dirigida a los padres, profesorado y mediadores sociales; mientras que la formación especializada está orientada a los profesionales, estudiantes y licenciados. Destacan los congresos, seminarios, cursos, reuniones, conferencias, jornadas, becas, etc.

 

En general, los lectores podrán comprobar que los diversos autores que colaboran en el presente manual aportan su bagaje y experiencia docente y/o profesional sobre adicciones desde el ámbito de la Psicología, teniendo siempre presente la complejidad del fenómeno de la adicción, tanto en materia de drogodependencias como en las adicciones sin drogas, que necesitan una categoría propia que los identifique en los manuales de diagnóstico más utilizados.

 

Por: Consolación Gómez.

Universitat Jaume I de Castellón.

 

 



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